CANGREJO ROJO

Procambarus clarkii,perteneciente a la familia de los Cambaridae y al orden, Decapoda. Su tamaño alcanza los 10 cm. desde el rostro hasta el telson. Coloración que varia de rojiza a gris azulada. Caparazón cefalotorácico con numerosas espinas en ambos lados de la sutura cervical. Rostro con los bordes convergentes. Un gran diente en el carpopodito de los quelípodos y otros en el isquiopodito de los pereiópodos 6 y 7. Especie introducida y que lo unico que nos aporta son enfermedades para nuestro maltrecho cangrejo autoptono.De nula importancia deportiva y escasa culinaria se reproduce como los piojos estando autorizada su captura todo el año en nuestra comunidad y prohibida su retirada del rio sin matarlos quitandole el apendiz central de la cola. Biología y hábitat: Su alimentación es omnívora, presentando un muy amplio nicho trófico (Correia 2002). La reproducción comienza con la fecundación, en otoño, de la hembra, por el macho. Algún tiempo después se retirará a su agujero donde tendrá lugar la puesta. Los huevos, alrededor de un centenar, permanecerán plegados a les pleópodos de la madre. En primavera eclosionarán los huevos y aparecerán pequeños cangrejos similares a la madre, pues a diferencia de la mayoría de los crustáceos, no pasan por estadios larvarios intermedios. El cangrejo rojo vive en sustratos blandos de ríos, marismas y charcas de agua, excavando túneles para su refugio. Es de hábitat menos crepuscular y fotófobo que nuestro cangrejo autóctono, por lo que no es difícil verlo a plena luz del día, y permanece entre la vegetación o al descubierto si el agua no está muy clara. Su fisiología es notablemente más resistente, soportando niveles bajos de oxígeno, temperaturas altas y un alto grado de contaminación del agua. Distribución geográfica nativa: P. clarkii es originario del noreste de Méjico i el sur central de EEUU (Hobbs et al. 1989). Distribución y establecimiento en la península Ibérica: Se encuentra distribuido por toda la Península Ibérica, siendo muy común y abundante en la mitad sur de la Península (Gutiérrez-Yurrita et al. 1999). Al norte de la Península habita tramos bajos de los cursos de agua, donde el agua tiene temperaturas más altas. Mecanismo de introducción: El cangrejo rojo fue introducido en 1974 para fines comerciales a través de pescadores. La primera introducción se produjo en las marismas del Bajo Guadalquivir, en la finca denominada “Casablanca” de la provincia de Sevilla (Hadsburgo-Lorena 1979, Algarin 1980, Ocete & López 1983). Impacto ecológico: En la península Ibérica ya se ha comprobado tanto la alteración de la red trófica (Geiger et al. 2004) como la pérdida de biodiversidad (Rodríguez et al. 2004) de humedales debido a la presencia de P. clarkii. Justo después de la introducción el cangrejo empieza a crecer rápidamente, y tiene un dramático efecto sobre la comunidad debido a su voracidad. Una vez introducido puede producir cambios en la red trófica y hasta eliminar los recursos tróficos, influyendo en la productividad de las zonas donde habita (Correia 2002). Por otra parte esta especie es el vector de la afanomicosis: enfermedad infecciosa causada por el hongo Aphanomices astaci (Diéguez-Uribeondo & Söderhäl 1993) que es letal para el cangrejo de río autóctono. También se conoce su efecto negativo sobre poblaciones de amfibios. Así, por ejemplo, se ha verificado su predación sobre huevos y larvas de tritones en California, dónde P. clarkii también es una especie introducida (Gamradt & Kats 1996). En parques naturales de Portugal se ha relacionado la regresión de las poblaciones de amfibios con la introducción de P. clarkii. Además, se ha observado la captura de adultos de H. meridionalis por parte de P. clarkii.(Benejam pers. com.). Impacto socioeconómico: Desde 1979 su pesca se realiza con fines comerciales. España se encuentra entre las tres primeras zonas que contribuyen al mercado mundial (Laurent 1990). Su influencia en las cosechas de arroz tiene efectos negativos, disminuyendo su productividad básicamente debido a los daños derivados de su acción mecánica sobre el sustrato en el que habita -túneles que perfora en los márgenes de los campos de arroz- pues dificulta el control de los niveles de agua en los cultivos